Del dolor sale el genio

El mundo sería mejor y más humano si el arte fuera más accesible a todos.
Es la reflexión de Carlos Acosta, director del Ballet de Birmingham y de la compañía Acosta Danza, completamente cubana, para quien la danza siempre ha constituido una tabla de salvación.
Para bloquear todo lo malo que le pasaba, se iba a bailar. Y le aplaudían. Era una forma de conectar con la gente. De sobrevivir.
Según sus propias palabras, “la danza se convierte en un refugio, en un amigo que no te abandona. Al final es algo tan fuerte que se convierte en biológico y anatómico. En una pasión”.
Podéis leer esta y otras afirmaciones en esta entrevista.
¡Feliz lunes!
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